jueves, 12 de septiembre de 2013

Escudo Municipal de Sevilla

 Me ha costado, mucho más de lo que imaginaba, comenzar éste blog, y me ha costado por variedad de razones, desde las de índole personal que no le interesarán a nadie que, por pura casualidad, arribe a ésta página, hasta las razones de criterio que sí me dispongo a señalar.
 Principalmente, en éste Blog aparecerán Escudos de Armas localizables en Sevilla, bien sea en la calle, el interior de los edificios, pero en cualquier caso, que tengan un soporte estable. Ésto, con los Escudos de Armas, no es siempre tan sencillo. La propia naturaleza del Blasón hace que no sea un ente físico como tal, aunque bien pueda ser así representado. Un escudo puede estar en una o muchas partes, o en ninguna pero existir. Si se registra un Blasón y a nadie le ha dado por dibujarlo, el blasón, de por sí, existe. Es por ello que primeramente intenté abrir éste blog con un Escudo bien facil tanto de localizar como de identificar, pero sin caer en el tópico. Si bien aparecerán, más adelante, las Armas de las principales Familias Nobles de la Ciudad de Sevilla, así como los escudos Reales e Imperiales del exterior de la Capilla Real de la Catedral, no quería comenzar con algo tan... obvio.
 Y a algo más obvio aún me he ido, y también me ha costado decidirme por ello, y ésto es sencillamente por una cuestión de gusto personal. La Heráldica, como Arte, depende también en mucho de la opinión subjetiva de la belleza. El mismo algo, a una persona puede parecerle hermoso y a otra horripilarle. Con los Escudos, igual pasa.
 A mí, personalmente, el Escudo de mi Ciudad, a la que tanto quiero, NO ME GUSTA. Y ya no es una cuestión subjetiva, sino que, cuanto más he ido aprendiendo de la Heráldica, menos me ha ido gustando el escudo de Sevilla. pero es el que hay, que le vamos a hacer.
 Éste escudo, antiguo y señero, no es sin embargo un ejemplo precisamente correcto para empezar a hablar de Heráldica. Ciertas trasgresiones, o cuando menos excepciones, a Reglas de la Ciencia Heróica, hacen de él un caso raro de Escudo tan histórico como incorrecto.
 Para comenzar, no existe un Decreto Oficial con el Blasonamiento correcto para el Escudo de la Ciudad. Sencillamente, se refiere al escudo de uso habitual, con los tres santos de rigor. Lo más concreto que encontramos a éste respecto aparece en una publicación de la Revista Hidalguía, sobre la Heráldica Municipal de las Capitales de Provincia, de manos de Vicente Cadenas, Cronista de Armas del Reino de España. Dice así:
 "En campo de plata, sobre el estrado de gules, sentado en un trono, de oro, y surmontado de un baldaquín, de púrpura, el rey San Fernando vestido de púrpura y manto de armiño, coronado de oro, con una espada en la diestra y un mundo en la siniestra, acompañado de dos obispos vestidos de plata y oro, con mitra y báculo de oro, que representan a San Isidoro y San Leandro de Sevilla. En punta el monograma "NO8DO" de oro. Se timbra con corona ducal."
 Y dicho en Sevillano: ahí queda eso. Un blasonamiento de lo más enrevesado, con metales y esmaltes por todas partes, sin mucho sentido de orden. Pero aún así, si se siguiera ese blasonamiento para dibujar el escudo siempre, tendría salvación, pero vamos allá:

 Hasta no hace muchos años, el principal motivo gráfico con el que el Ayuntamiento de Sevilla se representaba en mobiliario urbano, documentos y todo aquello donde debía "firmar" el Consistorio, consistía (valga la aliteración) en la imagen presente. ¿Analizamos? Vale, pero sólo un poco: si en el Blasonamiento se concreta que tanto las vestiduras de San Fernando como el Baldaquín (que aquí le hemos llamado Palio de toda la vida, por deformación cofradiera) han de ser de Púrpura: ¿por qué los dibujan de gules? ¿por qué el estrado, que debe ser de Gules, aparece en sinople? ¿Por que el NO8DO (del que ya hablaré en otro momento) en lugar de "en punta" aparece ahí, flotando, dentro de la corona que no estoy seguro de que sea siquiera Ducal?
 Nada, un despropósito... pero es que representar el escudo de Sevilla, en sí mismo, es un despropósito. En lugar de esa "estampa", que más pareciera un cuadro de Murillo que unas Armas, no hay una, sino tres figuras humanas. La regla de la Heráldica prefiere que las figuras humanas se eviten, y en los casos de las representaciones de Santos, se prefieran sus atributos hagiográficos en lugar de la pintura "al natural" de éstos, más propia, como digo, de un Retablo para una Iglesia, que de un Escudo.

 De unos años a esta parte, el Ayuntamiento utiliza, casi exclusivamente, el Anagrama, o Emblema Municipal, el NO8DO, en un logotipo que sustituye, salvo contadas excepciones, al Escudo en sí mismo.
Algunas de las excepciones se pueden ver en las calles de Sevilla, pero hay que mirarlas rápidamente porque suelen ir en coche: se trata de las versiones de los Taxis y de los patrulleros de la Policía Local:

 Especialmente enrevesado el de los taxis, demasiado sencillo el de la Policía, metido en una forma de logotipo que simplifica la corona y no se adapta a la presencia de las figuras, que aparecen en el centro de un espacio en blanco como en medio de la nada, sobre el logotipo al que ya he hecho referencia. En ninguno de los casos, la representación corresponde al blasonamiento más específico del que se puede echar mano. En el primero; el campo no es ni más ni menos que de azur, con un trono con su baldaquín de gules, toma ya patada a la primera Ley de la Heráldica; en el segundo, es que no le hemos puesto ni el baldaquín, total para qué... si en Sevilla sólo llueve en Semana Santa y ya lleva Palio la Virgen...

 Y si seguimos dando vueltas por la ciudad o por éste mismo internet, encontramos mil y una maneras distintas de dibujar lo que, al fin y al cabo, no es otra cosa que un Rey flanqueado por dos obispos, porque ni siquiera tienen la aureola de Santidad que los identifique. 
 Dentro de no mucho, prometo hacer alguna aportación más, como la referencia al Pendón de San Fernando, del que parece provenir el mismo escudo. De momento, lo dejo en ésto. He abierto el fuego, que no es poco, desmenuzando un poco el Escudo con el que Sevilla se representa a sí misma, aunque no se deje en muy buen lugar.
Representación de las Tres Figuras presentes en el Escudo, en una de las ventanas del Ayuntamiento. Ni siquiera se encuentra sobre la Puerta Principal.

 Pero no quiero terminarlo con mal sabor de boca. Todo lo erróneo es solucionable, y aunque no sea yo el más adecuado, ni el más docto, ni el más formado, soy un Sevillano y Heraldista aficionado, que puede ofrecer su propuesta personal para un ESCUDO de Sevilla, y lo pongo en mayúsculas porque, así, si sería, al menos un poco más, Heráldica:

 En campo de púrpura (en tono carmesí para que vaya en consonancia con la Bandera de la Ciudad, ya que le he quitado el NO8DO que, total, casi nunca le ponen en su sitio) Lobera (La Espada de Fernando III el Santo) de Plata guarnecida en Oro, surmontada de una Corona Real Abierta (por el Mismo) y acostada de dos Báculos de Obispo de Oro. (por S. Isidoro y S. Leandro, les hubiera puesto quizá sus correspondientes mitras, pero en Heráldica cuanto más sencillo, mejor, o al menos más bonito para mi gusto)
 Y punto. 



3 comentarios:

  1. Ojo con la corona de tu propuesta. Dices corona real abierta (una contradicción) supongo que te refieres a la de infante, que es como la real, pero sin diademas ni bonete. ¡Ojo! por que has puesto una corona ducal (como la de infante, pero sin perlas en las puntas entre los florones).

    Saludos,

    ResponderEliminar
  2. Ajam... claro, errores de principiante. Gracias por la corrección, la solventaré rápidamente. Siempre he escuchado hablar de Corona Real Abierta o Antigua, tengo una sincera duda a este respecto: ¿Puede usarse pues la Corona de Infante como Real?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay cosas que no puedo explicarlas. En los diccionarios y glosarios heráldicos no aparece tal corona. Su diseño corresponde a la de infante y no se el porqué de su uso bastante extendido. Tampoco entiendo el uso masivo y abusivo de la corona real para timbrar escudos municipales aludiendo a sentimentalismos nacionalistas y monárquicos. Creo que se está confundiendo peras con manzanas.

      Eliminar